(Publicada el 13 de diciembre de 2009)
El tema de las figuras de TV ligadas a la promoción de marcas da para largo. Uno de los capítulos tormentosos del año se terminó de escribir a comienzos de noviembre, tras la partida de Tonka Tomicic de TVN a Canal 13. Como informó este mismo diario, un impasse por la mención de un champú que no es al que ella está ligada desató el desencuentro y el adiós. En un intento por normar las reglas del juego y mantener la independencia, en la red estatal los rostros de prensa están impedidos de hacer campañas publicitarias.
La industria del glamour nos acostumbró: las estrellas nos “venden” estilos de vida y atributos positivos de productos. De ahí que veamos a los grandes de Hollywood como promotores de relojes suizos o a la modelo Valeria Mazza y al colombiano Juanes celebrando la Navidad de una gran cadena chilena. Uno podría preguntarse si de verdad esa pareja aporta tanto valor añadido. Pero, claro, eso es harina de un costal distinto y el tema parece ser otro: en este territorio, no todo es lo mismo. No es igual una tienda de retail que una farmacia que ha reconocido -y pagado multa- coludirse con otras. Ni tampoco es igual un artículo de belleza, cuya imagen necesita de gente guapa como la actriz María José Prieto, que un servicio que puede afectar -positiva o negativamente- la vida a millones de personas.
Bien lo sabe Iván Zamorano, que en 2007 sufrió las consecuencias de poner su credibilidad al servicio de la promoción de lanzamiento del Transantiago. El ex futbolista fue arrollado por el mal desempeño inicial del nuevo transporte público capitalino, y recién ahora levanta cabeza mediática en un mundo que sí le pertenece: es uno de los hombres de DirectTV para el Mundial de Sudáfrica. Por lo mismo, cabe hacerse la pregunta: ¿Era necesario que Don Francisco, el héroe de las campañas de bien público y corazón de nuestra Teletón, ligara su figura -y uno de sus grandes activos emocionales, “la cámara viajera”- a una empresa de telefonía que lucha por asentar su espacio?
Los negocios son los negocios y, en principio, Don Francisco sabe lo que hace, pero como dato de la causa: el martes 8, mientras esa telefónica anunciaba que haría compensaciones a sus clientes por su cuarta caída de red en menos de un mes, en Twitter, la red de microblogging de moda, ardía el debate en torno a la figura del animador y su relación con esa empresa de celulares. Entonces, otra vez: sí, los negocios son los negocios, pero ¿era necesario? Honestamente, uno tiende a creer que no.
