(Publicada el 1 de noviembre de 2009)
Pregunta televisiva al estilo carrera presidencial: ¿será “Dónde está Elisa?” capaz de traspasarle votos a “Conde Vrolok”? Un experto, muy antiguo en lides telenovelescas, es rotundo en su no: el público no es así de fiel y el éxito de la precedente jamás augura una victoria a la sucesora. Es más, añade, hay un peligro enorme: la comparación. Los viudos de una pueden ser verdugos para la otra.
Sin ser así de tajantes, hay que reconocer que la red estatal corre riesgos con esta apuesta, y uno de ellos es el cansancio. Porque no necesariamente los televidentes estamos dispuestos a pasar de inmediato desde la angustiante violencia realista de “Elisa” al menú de “Vrolok”, en especial si el autor, Pablo Illanes, implícitamente promete un viaje por la agonía de las oscuridades: al hablar de Nosferatus confiesa su fascinación por el dolor y la imposibilidad horrible de ser felices al no tener relaciones “naturales” con el resto.
Un crítico afirma que los canales chilenos no aprenden de sus errores: viven matando la gallina de los huevos de oro. Lo hizo UC-TV con el celebrado reality “1810″ y su desinflado alargue “1910″, y TVN se prepara para hacerlo al prolongar “Pelotón” con nuevos reclutas y al estirar su ciclo de telenovela nocturna, que a estas alturas ya es una minifranja estable.
Otra vez, sin ser así de tajantes, algo hay de cierto en su lectura: programas así de potentes deben tener temporadas. Antes de limpiarnos del influjo sangriento de la más mala de todas -la asesina Consuelo, maravillosamente interpretada por Paola Volpato- y abrir la puerta a una historia que traerá desconfianzas, amores imposibles y lucha entre el bien y el mal, quizá necesitemos un respiro. Lo tuvimos, de hecho, con “El señor de la Querencia”: pasó un año entre ese déspota patrón de fundo y las desgracias de “Elisa”. Pero no habrá tregua, en cambio, para quienes elijan “Vrolok”, porque en el elenco verán a gente de “Elisa”. Tampoco tendrán su armisticio aquellos que exigen que el canal del Estado cumpla con su misión de diversidad, sobre todo a la hora más importante, las 10:00 de la noche.
Finalmente hay un factor sorpresa, el estacional. Puede que el desaliento -uno de los ingredientes de estas teleseries nocturnas con sello TVN- sea un buen aliño para acompañar el frío de los meses invernales. Pero el verano ya viene: invita a olvidarse de los problemas, salir a la calle y apagar la tele.


Foto promocional del primer chupasangres de la TV local.