(Publicada el 15 de noviembre de 2009)
Esta semana, Tonka Tomicic optó por abandonar TVN, la casa televisiva que la vio nacer como animadora, para partir rumbo a Canal 13, la estación que hizo morir mediáticamente en pocos meses a otra antigua reina de la mañana en la red estatal, Margot Kahl. ¿Se habrá equivocado Tonka al dejar “Buenos días a todos”? El tiempo lo dirá.
Pero no es de su control de riesgo que van estas líneas, sino del programa que acaba de dejar: ¿Qué vale más? ¿Los diversos rostros que venimos viendo por las mañanas desde 1991, año en que nació el matinal? ¿O el muy experimentado equipo que apoya a esos rostros? Recordando que Felipe Camiroaga reemplazó a Jorge Hevia sin que nada pasara y que Kahl abandonó el buque que ya antes había dejado Tati Penna sin que hubiera naufragio, parece que la balanza se inclina hacia el grupo anónimo que está detrás. Y, siendo justos, también hacia el canal que le ha dado espalda a esa cuadrilla para llevar adelante el proyecto.
El matinal de Chile es un ejemplo de sobrevivencia y adaptación como pocos en la TV local. Ha sufrido bajas de sintonía, la amenaza de los diversos intentos de Canal 13 por robarle espacio, la partida de sus conductores, la enfermedad de su director y, por cierto, la evolución de la propia sociedad chilena que en 18 años no es la misma. Siempre ha salido bien parado, e incluso en esta época de sintonías esquivas y pese a su horario, se cuela a veces entre los 10 espacios preferidos por los televidentes chilenos.
Su fortaleza probablemente se debe a que, en estos años, el equipo nunca ha dejado de respetar el código: en ese lugar que a los televidentes nos acoge como sólo hace el living de nuestra casa, se aceptan las debilidades de rostros e invitados, a quienes acompañamos en su aprendizaje y a quienes les descubrimos el lado simpático. El “Buenos días…” es amable, tanto que hizo encantadora a la propia Raquel “Quintrala” Argandoña. En el “Buenos días…” no hay más farándula de la necesaria, no hay derroche de recursos, no hay invitados rutilantes (aunque sí importantes, como la Presidenta Bachelet), no hay agresividad (y cada vez que la hubo, el público ha hecho pagar los costos). En el resguardo de tanta coherencia, los conocedores apuntan a un dúo de timoneles afiatado y aterrizado: su director, Mauricio Correa, y su editor periodístico, Juan Carlos Díaz. La propia Tonka les daba los créditos el viernes en la despedida.
El sentido común indicaba que su sucesora natural era Katherine Salosny, otro ejemplo de resiliencia y madurez poco usual en el medio televisivo chileno. TVN, que la confirmó el mismo viernes, eligió bien: ella se merece la oportunidad de recuperar la titularidad en pantalla y los telespectadores nos merecemos volver a ver la buena pareja que forma con Camiroaga. Pero si no hubiese sido Kathy, aunque lo lamentaríamo